domingo, 26 de enero de 2014

TAN CERCA...

He estado tan cerca del cielo que pude sentir esa paz que de él emana, es decir, cada mañana me despertaba con una energía renovada y así mismo con el deseo imprescindible de vivir. Solía pensar que esa dicha nunca me abandonaría, que fuese lo que fuese, jamás me dejaría y siempre tendría yo ese placer por la vida. No sabía en ese momento cuan equivocada estaba, la alegría, ahora lo entiendo, solo es un espejismo más que la vida nos quiere hacer creer; pues de que sirve que te de algo y te deje disfrutarlo, si al final te será arrancado de las manos sin derecho a reprochar.

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