lunes, 27 de enero de 2014

No te dejaré de pensar, ni en mil años de soledad.

Si ella es el ángel, ¿eso me convierte en el demonio?; yo solo deseo volver a la comodidad de tu agrado y divagar en la complejidad de tu pensamiento; deseo sentirte de nuevo mía, y que el mundo lo sepa y no ría; "en el mundo tendréis aflicción", más esta situación nada tiene de mortal; no te alejaré jamás de mi pensamiento, porque solo en él puedo ser tu anhelo.

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